Fanático

Propaganda pro consumismo nos hace ver al fan como una versión inocente del fanático.  En lugar de algo que uno disfruta (que por ende no importa hacerlo gratis) afición acaba definiendo comportamiento obsesivo.

No hay nada malo en ser coleccionista, fanático de la moda o de la tecnología, ¿no?  Aun cuando sabes que toda esa basura no biodegradable que generas por el capricho de “estar a la moda” (el plástico de tus smartphone viejos) acaba en tu plato, sigues sintiendo que algo va mal si no sigues al resto, ¿no?

El capitalismo podría ser el mejor trato para la sociedad, que por cierto no es el origen del consumismo, el fanatismo lo es.  En ningún caso el fanatismo es algo sano.  Inocentes fans han sido los ladrillos de todos y cada uno de los imperios construidos por la humanidad.  Imperio siempre implica esclavitud.

¿Qué es el fanatismo, entonces?  Conocido también como “fascismo” o “religión”, fanatismo es apatía, desidia, en el sentido de no tener voluntad de aceptar la responsabilidad de nuestro verdadero propio punto de vista, basado en nuestros propios conocimiento, experiencia e inteligencia.  Dicho de manera sencilla, fanatismo es la negación del pensamiento.  Si existe en esta vida, en este mundo algo a qué poder llamar “independencia” o aún “libertad” es lo que conseguimos a través de nuestro propio honesto pensamiento.  Fanatismo significa renunciar a esta independencia y libertad en favor de un falso sentimiento de comodidad y seguridad.



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